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"Con El y en El, Gloria al Padre."
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Cuándo llego a los 50 años de Vida Religiosa y 20 más de vida, con una mirada agradecida hacia el pasado, me pregunto y ¿por qué AGRADECIDA con todo lo que he vivido y ha pasado?.
El momento de mis “Bodas de Oro”, me lleva a desvelar este secreto:
“Con El y en El, gloria al Padre”.
(Palabra grabada en mi anillo)
Con El y en El, juntos, siempre, en lo fácil y en lo costoso; juntos para la gloria del Padre.
Saberse acompañada y querida es un don que he recibido, sin saber por qué, como un regalo de Jesucristo, el Señor de mi vida. Un regalo que acoge a la provincia, a mi comunidad, familia y amigos.
Saberse acompañada y querida con una Misión: cuidar de una Comunidad de Hermanas Mayores, donde vivimos en fraternidad y nos fortalecemos mutuamente y una segunda misión: velar por los bienes de la Provincia.
Y ahora ¿qué me queda?
Os lo dice la imagen, es el símbolo, recibido como gracia, de mi presente y de mi futuro: abrazarme a El, besar su llaga, recibiendo de ella todo el Amor y la entrega que significan y esperar confiada lo que Dios quiera en un profundo y silencioso agradecimiento.
Marisabel Ruiz Benitez de Lugo
Comunidad de Riofrío
Bodas de Oro 5 julio 2012
Gracias por tú sí
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Carmen Morales, 50 años de consagración religiosa,
damos gracias contigo y por ti
Carmen Morales de la comunidad de Cuestablanca nos cuenta su testimonio, damos gracias con ella y por ella al Señor, y la escuchamos:
“Cuando elegí la palabra de mi anillo “Padre nuestro” (tenemos costumbre de grabar en nuestra alianza una palabra elegida como hilo conductor para la vida), lo hice
con mucho de intuición y basada en la experiencia familiar.
Ahora, después de 50 años, veo que son dos realidades: “Padre” “nuestro” que se reducen a una y que he experimentado continuamente a lo largo de mi vida. Dios ha sido Padre en toda circunstancia feliz o adversa, alegre o triste, fácil o difícil, conflictiva o serena, peligrosa o pacifica y ha velado, como Padre, mis pasos.
He vivido la hermandad de Jesucristo, que me ha dado, por caminos y de formas sorprendentes, el ser hermana universal, sobre todo de los más olvidados, gracias a mi envío a África, y ciudadana del mundo.
Con corazón agradecido alabo a Dios por todo ello y os invito a alabarle”.
Amigos de Alcobendas
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Testimonio de los
Amigos de la Asunción de Alcobendas
Nos encontramos en familia, en la comunidad de religiosas de Cuestablenca, donde nos sentimos acogidas, valoradas, apoyadas, queridas y protegidas. En la que compartimos una espiritualidad.
Viviendo y compartiendo el amor y la sencillez de la comunidad, sintiéndonos acompañadas en la fe, viviendo con ellas valores que han cambiado nuestras vidas en la forma de pensar y actuar desde una gran libertad.
Al conocer la trayectoria de trabajo de algunas de las veteranas, se abre en nosotras un sentimiento de admiración y agradecimiento por la forma en que con tanta sencillez y amor han ido extendiendo el REINO por todo el mundo.
Conocerlas y tratarlas es estar seguro de que Jesús resucitó y está entre nosotros, que ha escogido a personas (hermanas de la Asunción) para que transmitan su mensaje con amor y sencillez.
Estela nos comparte...
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Estela profesora del colegio de León nos cuenta su ex
periencia en la Asunción.
¡Gracias!
Me llamo Estela y soy maestra de infantil en el Colegio de La Asunción de León. No puedo decir que soy antigua de La Asunción, como dicen algunos de mis compañeros, pero sí puedo decir que un día La Asunción se cruzó en mi vida y que hoy formo parte de esta gran familia. Conocí la congregación cuando comencé mi etapa universitaria en Salamanca. Aún recuerdo el primer día que entré por la puerta del Colegio Mayor y cómo unas religiosas junto a otras jóvenes me ayudaron a subir las maletas… entonces no podía imaginar los tres años que me quedaban por delante. Allí conocí a las religiosas de La Asunción que vivían en la comunidad, algunas de ellas muy jóvenes, que siempre estaban muy cercanas a las universitarias. Hacíamos convivencias, algunos grupos de reflexión… hasta que por fin, varias universitarias junto con una religiosa decidimos formar un grupo cristiano, una comunidad, nuestro querido “A pie descalzo”. Durante ese tiempo me enseñaron a mirar a Jesús, a conocerle de cerca, a sentir su presencia y sobre todo aprendí a compartir con otros esa felicidad de saber que Él nos quiere, que Él está siempre. Después vinieron pascuas, retiros, comunidades cristianas para jóvenes en verano, y poco a poco ese “Espíritu Asunción” va tomando forma dentro de ti con un tinte especial para ser testigo, para vivir la fe.
Pero la vida universitaria terminó y cada una de las que formábamos la comunidad comenzó caminos nuevos. El mío tomó rumbo hacia el colegio de La Asunción de León. Aquí he podido desarrollar mi vocación profesional, la de ser maestra de Educación Infantil, con veinticinco sonrisas que derrochan ilusión con cada cosa que hacemos en el aula. Pero además he conocido la vocación de ser “educadora de La Asunción”. Sientes que tienes que luchar un poco cada día por el proyecto que Madre María Eugenia comenzó. Porque crees que educar es un proyecto de esperanza, porque sabes que educando puedes transformar, porque crees en una educación religiosa donde debes ayudar al otro a encontrarse con Jesús. Y todo esto en el día a día de un colegio no es fácil, porque para esta transformación necesitas de toda la comunidad educativa, pero sientes que poner tu granito de arena puede ayudar y que debes hacerlo. Para terminar, tengo que decir que no hay nada más bonito de un día en el colegio que juntar esa pasión por educar a los niños con la tarea evangelizadora. Cuando sientes cómo les gusta a ellos “hablar con Jesús”, rezarle cada mañana, acercarse a su figura como uno más… esto hace que cargues las pilas cada día y te llenes de fuerza para seguir creyendo en esta tarea, para dar gracias por dedicarte a este mundo de la educación.
Teresa Nozal
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Teresa Nozal nos da su testimonio de 50 años de Vida Religiosa, casi nada,
¡Gracias Teresa!
Hacer un balance de los cincuenta años de vida Religiosa, es como hacer un examen de toda una vida y comprender que Dios ha estado presente en ella con su gran Fidelidad, con su gran Amor, junto con todas las personas que me han ayudado a vivir, los lugares a los que he sido destinada y las personas que he conocido ¡TODO ES DON, TODO ES GRACIA!...
Los primeros que quiero mencionar son mis padres... que han sido, de alguna manera, los protagonistas de esta historia personal mía y por que no, de mis dos hermanas, también religiosas del Santo Ángel, que están cumpliendo, como yo, sus Bodas de Oro... su generosidad, su entrega incondicional a la voluntad de Dios y también su alegría al sabernos felices...
Cuando comencé mi vida religiosa, todo dependía de Jesús, eran los primeros amores, el entusiasmo, la alegría, el único Señor de mi Vida y de mi historia, era la primavera vivida con alegría, con esperanza, y todo marchaba bien...Pasaron los años y el amor se hizo más maduro, más profundo, surgieron las espinas en algunos momentos, pero siempre el Señor estaba junto a mí y nunca dudé de su Amor...
Mi palabra me animaba y sostenía ¡Ecce Fiat, Aleluya! que la traducción para mí es: "Aquí estoy, Señor, hágase con alegría lo que tú quieras..."
Han pasado muchos años más, de servicio, en los lugares a los que he sido destinada. Tu amor Señor, ha despertado siempre en mÍ, una exigencia de entrega y servicio a todas las personas que se cruzan en mi camino, para decirles con palabras y sobre todo con el testimonio de mi vida, que merece la pena conocerte y seguir tus huellas porque es lo único que nos da la felicidad. He dedicado mi vida a la Enseñanza, siempre he estado con niñas/os a los que educar. Me he sentido feliz con ellas/os y juntos hemos descubierto el Amor de Dios para cada uno de nosotros y nos hemos sentido francamente felices...
Tu Palabra, siempre subyacente, ha modelado mi corazón y lo ha configurado contigo, la fuerza primera se va transformando en humildad porque sin Tí nada podemos...
A lo largo de estos cincuenta años ha habido éxitos y fracasos, ahora como dice Mª Eugenia "Solo me queda ser buena..."
Bendigo a Dios por este "acompañamiento", por su fuerza creadora, por su alegría, que me ha permitido vivir con Él esta experiencia de amor de toda mi vida...
Bendigo, también a nuestra Madre, la Virgen de la Asunción, nuestro misterio, Ella nos ha enseñado ser fieles, a ser todo servicio, a ser humildes y a ser la que más Ama a su Hijo Jesús...
¡EL SEÑOR HA ESTADO GRANDE CONMIGO Y ESTOY MUY ALEGRE!
¡GRACIAS SEÑOR!





